En cierta ocasión, un cliente (famoso, por cierto) que pasó por nuestro establecimiento durante el Festival Internacional de Cine me dijo: “El Museo del Whisky no es un bar, es toda una fábrica de ideas”.
Viniendo de quien venía era todo un halago. Es probable que tengamos la obsesión de ser únicos:
- Nuestra colección de whiskies ( que es una de las más importantes del mundo) convierte al establecimiento en un curioso bar-museo.
- La coctelera más pequeña del mundo (certificada): ¿Genialidad o locura?
- Los puñejuegos: Término acuñado por nosotros. Son juegos de un solo paso para su solución y de un gran impacto emocional (cientos de miles de personas son aficionados ya a ellos).
- Así podríamos seguir: los microcursillos, la etiqueta sabia, el diploma de catador, las actividades, etc.
El mencionado cliente, que era un anciano con una vitalidad enorme, al despedirse, me dio la mano y me dijo: “No había conocido un lugar como este, muchas gracias”.
Querido visitante, espero que este sitio le produzca la misma emoción que a nuestro cliente y tenga, además, la oportunidad de estar tan cerca como los clientes, que, en realidad son amigos, que, por cercanía, nos visitan a menudo.
Muchas gracias.
Paul Bordonaba
Propietario de "El Museo del Whisky"